FRACTURA POLÍTICA (¿Y SOCIAL?)
15-08-2005
¿Puede la actual confrontación política en España derivar en una fractura social? ¿Deberían los dirigentes políticos llevar a cabo alguna medida conjunta y tratar de colaborar en lugar de continuar con la actual situación de lucha partidista?
La situación política actual me parece bastante mala. No establezco distinciones entre uno u otro partido, una u otra ideología o uno u otro político. Lo que digo es que el conjunto de políticos actuales no son (o por lo menos no lo parecen) hábiles. Se esta produciendo una fractura en el panorama político que comienza a dar síntomas de su extensión a la sociedad. Dicha fractura es debida a la infantil cofrontación existente entre los 2 partidos que acaparan la mayor parte de los votos del electorado español, PP y PSOE. Los primeros todavía no se han dado cuenta o no quieren aceptar que fueron los españoles quienes votaron la victoria electoral del PSOE y se esmeran en trazar todo tipo de estrategias, a cual más irracional, para evitar hacer autocrítica, concepto en apariencia prohibido en las filas del PP, e incluso en ocasiones perseguido (que se lo digan a Gallardón).
Los segundos, a pesar de sus esfuerzos por no entrar en el juego de acusaciones propuesto por el PP, no pudo evitar en ocasiones responderlas hasta que ahora, en la actualidad ha terminado por entrar de pleno en él, alimentando así el fuego de la confrontación. A ello se unen malentendidos, inseguridades, rectificaciones y declaraciones poco afortunadas producto (espero) de la inexperiencia de un gobierno recién llegado, por lo que espero que vayan decreciendo con el tiempo.
El escaparate más claro de esta fractura entre PP y PSOE (aunque en realidad es entre el PP y el resto de partidos políticos) fue la Comisión de Investigación del 11M. El objetivo principal de dicha comisión, investigar y averiguar la verdad sobre todo cuanto rodeó el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 y obtener conclusiones que permitan evitar que se repita otro parecido, ha sido relegado a un 2º (o 3º o 4º) plano a favor de una lucha de intereses partidistas sonrojante, como ha ocurrido y ocurre en muchos otros asuntos de la política nacional. El resultado es una manipulación de la información que, en mi opinión, nos dejará mucho tiempo sin conocer la verdad sobre lo que ocurrió. Ante esto las víctimas de atentado son las más perjudicadas, pues ven que su dolor es aprovechado con fines políticos mientras la verdad está cada vez más sepultada y ocultada.
Hoy en día asistimos a luchas PP-PSOE en los casos de Roquetas de Mar, donde un ciudadano detenido murió en extrañas circunstancias en las dependencias de la Guardia Civil cuando supuestamente se encontraba acompañado por 4 guardias civiles, y en el asunto del incendio de Guadalajara unos afirman haber actuado con absoluta precisión y de manera correcta y otros critican descoordinaciones entre la administración local y la central. En resumen, en cualquier asunto de la política actual podemos ver una nota dominante: no existen puntos de convergencia entre los 2 grandes partidos nacionales y no parece que a corto plazo haya voluntad, por parte de unos y otros, de conseguirlos. Puesto que si la actual situación de crispación y total discordancia entre los 2 partidos sólo puede dar lugar a que dicha crispación llegue a las calles y genere tensiones sociales mayores de las ya existentes que deriven en una fractura social (que en mi opinión nunca ha dejado de existir en mayor o menor grado, pero que por el camino que vamos seguro que no desaparecerá), debemos, como miembros de una sociedad que espera lo mejor para sí misma, exigir a nuestros líderes políticos algo de cordura, que dejen de hacer una política de “patio de colegio” y den ejemplo a la ciudadanía de diálogo, de consenso y de lucha por un fin común: el progreso de nuestra sociedad en su conjunto.
La situación política actual me parece bastante mala. No establezco distinciones entre uno u otro partido, una u otra ideología o uno u otro político. Lo que digo es que el conjunto de políticos actuales no son (o por lo menos no lo parecen) hábiles. Se esta produciendo una fractura en el panorama político que comienza a dar síntomas de su extensión a la sociedad. Dicha fractura es debida a la infantil cofrontación existente entre los 2 partidos que acaparan la mayor parte de los votos del electorado español, PP y PSOE. Los primeros todavía no se han dado cuenta o no quieren aceptar que fueron los españoles quienes votaron la victoria electoral del PSOE y se esmeran en trazar todo tipo de estrategias, a cual más irracional, para evitar hacer autocrítica, concepto en apariencia prohibido en las filas del PP, e incluso en ocasiones perseguido (que se lo digan a Gallardón).
Los segundos, a pesar de sus esfuerzos por no entrar en el juego de acusaciones propuesto por el PP, no pudo evitar en ocasiones responderlas hasta que ahora, en la actualidad ha terminado por entrar de pleno en él, alimentando así el fuego de la confrontación. A ello se unen malentendidos, inseguridades, rectificaciones y declaraciones poco afortunadas producto (espero) de la inexperiencia de un gobierno recién llegado, por lo que espero que vayan decreciendo con el tiempo.
El escaparate más claro de esta fractura entre PP y PSOE (aunque en realidad es entre el PP y el resto de partidos políticos) fue la Comisión de Investigación del 11M. El objetivo principal de dicha comisión, investigar y averiguar la verdad sobre todo cuanto rodeó el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 y obtener conclusiones que permitan evitar que se repita otro parecido, ha sido relegado a un 2º (o 3º o 4º) plano a favor de una lucha de intereses partidistas sonrojante, como ha ocurrido y ocurre en muchos otros asuntos de la política nacional. El resultado es una manipulación de la información que, en mi opinión, nos dejará mucho tiempo sin conocer la verdad sobre lo que ocurrió. Ante esto las víctimas de atentado son las más perjudicadas, pues ven que su dolor es aprovechado con fines políticos mientras la verdad está cada vez más sepultada y ocultada.
Hoy en día asistimos a luchas PP-PSOE en los casos de Roquetas de Mar, donde un ciudadano detenido murió en extrañas circunstancias en las dependencias de la Guardia Civil cuando supuestamente se encontraba acompañado por 4 guardias civiles, y en el asunto del incendio de Guadalajara unos afirman haber actuado con absoluta precisión y de manera correcta y otros critican descoordinaciones entre la administración local y la central. En resumen, en cualquier asunto de la política actual podemos ver una nota dominante: no existen puntos de convergencia entre los 2 grandes partidos nacionales y no parece que a corto plazo haya voluntad, por parte de unos y otros, de conseguirlos. Puesto que si la actual situación de crispación y total discordancia entre los 2 partidos sólo puede dar lugar a que dicha crispación llegue a las calles y genere tensiones sociales mayores de las ya existentes que deriven en una fractura social (que en mi opinión nunca ha dejado de existir en mayor o menor grado, pero que por el camino que vamos seguro que no desaparecerá), debemos, como miembros de una sociedad que espera lo mejor para sí misma, exigir a nuestros líderes políticos algo de cordura, que dejen de hacer una política de “patio de colegio” y den ejemplo a la ciudadanía de diálogo, de consenso y de lucha por un fin común: el progreso de nuestra sociedad en su conjunto.